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4 trucos infalibles que protegerán a tu coche diésel de las averías más comunes

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Evitar averías en un coche diésel es más fácil de lo que parece, por los menos los problemas más habituales fruto de malos hábitos y descuidos en tanto a la salud de nuestro propulsor. Por ello, para salvaguardar la salud de tu motor a gasoil y la de tu bolsillo, hoy te ofrecemos estos 4 sencillos trucos con los que evitar las averías más comunes en un diésel. Consejos muy sencillos que te permitirán no solo estirar la vida útil de tu coche, sino mantenerte alejado de los talleres y pasar con buena nota la ITV.

No descuides nunca los filtros

Aplicable a cualquier tipo de motor sin importar el combustible que use, la importancia de los filtros es mucho mayor de la que muchos piensan. Un buen filtrado de aspectos vitales como el aire, el combustible o el aceite lubricante no solo asegura un mejor trabajo del propulsor, sino que evita averías, alarga su vida y mantiene prestaciones y consumos como el primer día. Por ello, si hay unos elementos a los que debes prestar atención y que además no suelen suponer un elevado coste, esos son los filtros. Además, si hablamos de motores diésel modernos, es muy importante vigilar el filtro de combustible ya que los sistema de inyección por rail común trabajan con bajísimas tolerancias y un filtro en mal estado puede dejar pasar impurezas o no permitir el flujo mínimo necesario de gasóleo para lubricar y alimentar la bomba de alta presión.

Evita los trayectos cortos en frío

Los trayectos cortos en los que el motor no consigue trabajar a temperatura de servicio son escenarios fatales para nuestro motor diésel. Todo motor que no trabaje a su correcta temperatura sufre en mayor medida que cuando está a su temperatura de trabajo óptima. Esto es debido a que los materiales y fluidos del propulsor necesian de alcanzar unos valores de temperatura determinados para conseguir sus mejores propiedades. Si tenemos en cuenta además que el funcionamiento en frío es el escenario donde menos eficiente es un motor diésel, hablamos de un riesgo potencial para sufrir averías en los temidos sistemas anticontaminación. Realizar trayectos de forma ocasional no es sinónimo de problemas, pero una rutina sobre esas condiciones es viaje seguro al taller por culpa de un FAP incapaz de regenerarse, inyectores sucios incapaces de atomizar el gasoil o una EGR completamente cegada.

Huye de la ciudad de vez en cuando

La ciudad es otro de los claro enemigos de un motor diésel, y esto es debido a la conducción a muy bajas revoluciones y a las paradas constantes. La falta de un régimen de trabajo constante en el propulsor y una circulación a baja velocidad que impide que el propulsor haga trabajar correctamente a los sistemas anticontaminación provoca un aumento de los residuos que son alojados en el propio propulsor. Si además añadimos el funcionamiento del Start/Stop en coches que no salen de la ciudad, provocamos que los sistemas con los que cuenta el vehículo para autolimpiarse puedan no funcinar correctamente y como consecuena termine apareciendo la temida luz de avería. El mejor remedio para oxigenar nuestro vehículo es sacar a paserar nuestro coche diésel a carretera abierta, a un régimen constante y elevado, que no quiere decir a alta velocidad. Conviene revolucionar nuestro coche de más, empleando una marcha más corta que la que usaríamos habitualmente. Este proceso consigue quemar parte del hollín y las partículas que están adheridas al interior del propulsor (EGR, admisión, válvulas, etc.), además de servir al filtro antipartículas para incinerar las partículas atrapadas en él.

Evita los remedios milagro

Cuando comenzamos a ver que nuestro diésel no anda como antes, sufre alguna avería o la prueba de humos de la ITV no la pasa, es cuando recurrimos a esas soluciones y productos milagro que prometen mucho por poco. Sobra decir que los milagros no existen en mecánica y que el mal uso durante muchos kilómetros no es fácilmente solucionable con remedios o productos milagro. Trucos como echar unos litros de gasolina al tanque de gasóleo, llenar de agua el escape o emplear aditivos y líquidos limpiadores pueden no solo no ayudar a arreglar nuestro motor diésel, sino provocar una avería aún mayor que la queremos solucionar. Esto es especialmente importante para los diésel más modernos, motores donde se controla la combustión al milímetro y en donde infinidad de sensores y sistemas controlan qué sucede con cada gota de gasóleo quemada. Nuestra primera recomendación es evitar llegar a esta situación a través de un buen mantenimiento y evitando las malas prácticas, pero si irremediablemente llega ese día en que te planteas el uso de soluciones milagro, no lo hagas y ponte en manos de un experto antes de que empeores aún más la situación.

https://www.diariomotor.com/consejos/trucos-evitar-averias-comunes-coche-diesel/

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